Giuseppe Martínez
El próximo 29 de mayo, la Secretaría de Movilidad de Oaxaca pondrá en marcha el retiro de más de 200 bases de taxis colectivos y suburbanos del Centro Histórico de Oaxaca de Juárez como parte del reordenamiento del transporte público impulsado por el gobierno estatal. La medida contempla trasladar las terminales foráneas a la Central Camionera, Símbolos Patrios y Avenida Ferrocarril, bajo el argumento de reducir el congestionamiento vial en el primer cuadro de la ciudad; sin embargo, hasta ahora no existe claridad total sobre cómo operarán los transbordos, las rutas de conexión ni las condiciones de seguridad en los nuevos puntos de ascenso y descenso.
De acuerdo con el esquema planteado, las rutas provenientes de municipios de los Valles Centrales y parte de la Mixteca serían concentradas en la Central Camionera; mientras que las unidades que llegan desde San Bartolo Coyotepec, Ocotlán, Zimatlán y comunidades cercanas operarían en Símbolos Patrios. En tanto, los colectivos provenientes de Santa María El Tule, Teotitlán y localidades de ese corredor serían enviados a Avenida Ferrocarril. Aunque la Semovi sostiene que el proyecto busca mejorar la movilidad, usuarios advierten que el cambio trasladará el problema fuera del Centro Histórico sin garantizar condiciones adecuadas para miles de pasajeros que diariamente dependen de estas rutas.
La preocupación crece porque la movilidad entre comunidades y la capital no es únicamente de entrada hacia el Centro Histórico, sino también de salida. Miles de personas llegan diariamente a Oaxaca de Juárez para trabajar en comercios, oficinas, mercados y servicios, mientras que otras salen del centro hacia hospitales, escuelas, universidades, Ciudad Administrativa, Ciudad Judicial y zonas laborales ubicadas en la periferia. Muchos estudiantes y trabajadores deben trasladarse desde muy temprano o regresar durante la noche, por lo que consideran alarmante que los nuevos puntos de transferencia se ubiquen en zonas señaladas constantemente por robos, asaltos y falta de vigilancia.
Usuarios también advierten que el reordenamiento podría representar mayores tiempos de traslado, gastos adicionales y recorridos más largos para quienes dependen del transporte colectivo todos los días. La principal crítica es que la estrategia avanza sin infraestructura suficiente, sin condiciones claras de seguridad y sin un plan visible que garantice que miles de personas puedan seguir moviéndose de manera accesible entre la capital y sus comunidades.