Ana Luisa Cantoral.- Mientras en el Cerro del Fortín sonaban los aplausos para artistas internacionales, en el Hospital Civil “Dr. Aurelio Valdivieso” escaseaban las medicinas, se filtraba el techo del área de pediatría y pacientes esperaban horas por atención médica sin insumos ni personal suficiente.
El gobierno reportó una recaudación total de 57.05 millones de pesos durante “el mes de la Guelaguetza”, es decir, ni la mitad de lo que se gastó.

El desglose es elocuente: $22.42 millones por venta de boletos del «Lunes del Cerro». $ 25.08 millones por impuestos sobre hospedaje. $9.55 millones en stands y boletería de la Feria del Mezcal.
La Guelaguetza 2025 costó al erario 162.12 millones de pesos, según cifras oficiales presentadas por el comité interinstitucional. De ese monto, el 27.9% fue destinado a sonorización, logística e infraestructura; 30.8 millones para los espectáculos del “Lunes del Cerro”; 22.8 millones para conciertos en el Zócalo, y 21.9 millones más para la Feria del Mezcal.
Se suman 10 millones de pesos para artistas locales, 7.5 millones para expresiones interculturales y más de 15 millones repartidos entre ferias, tianguis gastronómicos y eventos comerciales. En total, el 45% del gasto se fue en eventos artísticos, y el 28% en promoción económica y turismo.
Todo esto frente a una inversión de más de 160 millones, lo que arroja un déficit evidente entre lo invertido y lo recuperado.
Fiesta para el turismo, violencia para los locales
La narrativa oficial habla de “identidad, cultura y desarrollo económico”, pero la realidad de las calles cuenta otra historia.
Durante los días de mayor afluencia turística, los asaltos a mano armada se dispararon en zonas del Centro Histórico, Reforma, Xochimilco y Jalatlaco. Extranjeros presentaron denuncias por robo violento, mientras habitantes locales usaban redes sociales para alertar sobre atracos, saqueos a comercios y robos en transporte público.
“Nos dijeron que habría seguridad por la Guelaguetza. Nunca llegó la patrulla”, relató un ciudadano víctima de robo en inmediaciones del parque El Llano.
Pese al despliegue de elementos para custodiar los eventos masivos, la vigilancia en colonias y áreas residenciales brilló por su ausencia. La Secretaría de Seguridad Pública no ha dado respuesta concreta ante la creciente percepción de inseguridad.
El contraste es insultante: mientras se destinan millones a logística y sonido, el sistema de salud sigue abandonado, sin presupuesto para medicamentos esenciales ni infraestructura digna.
El Hospital Civil —referente estatal en urgencias, cirugía, pediatría y especialidades— opera con carencias crónicas, quirófanos clausurados y personal médico desbordado. La ciudadanía ha documentado también falta de alimentos para pacientes, baños inservibles y salas colapsadas.
El estado presume la llegada de 144 mil turistas y la realización de más de 120 eventos culturales, pero los beneficios no alcanzaron a los sectores más vulnerables. Artesanos y productores reportaron ventas mínimas, a pesar de la afluencia. “Hubo mucha gente, pero nadie compraba. Solo veían, tomaban fotos y se iban”, dijeron participantes del tianguis “Desde mis raíces con sus sabores”.
La Guelaguetza es símbolo de identidad oaxaqueña, sí, pero también se ha convertido en un espectáculo mediático que encubre el deterioro estructural del estado. La fiesta sigue, pero el abandono también.