Mezcal Cuesco: del silencio de la pandemia al oro del mezcal artesanal
Una marca oaxaqueña que apostó por lo local, resistió la crisis y hoy compite —y gana— en las ligas más exigentes del mezcal.
Por años, el mezcal ha dejado de ser solo una bebida tradicional para convertirse en una industria que combina identidad, negocio y prestigio internacional. En ese ecosistema cada vez más competido, Mezcal Cuesco destaca no por estridencias ni campañas millonarias, sino por una narrativa poco común en tiempos de inmediatez: paciencia, proceso y respeto absoluto por la tierra.
La historia de Cuesco no comienza con un premio, sino con una decisión tomada en uno de los momentos más inciertos para cualquier emprendimiento.
Apostar cuando todo se detenía
El proyecto nació en junio de 2019, con la idea clara de salir al mercado en julio de 2020, aprovechando el escaparate natural que representa la Guelaguetza. Para abril de ese año, todo estaba listo. Lo que nadie anticipó fue que el mundo se detendría.
“La pandemia no nos intimidó”, relata Omar Aguilar, CEO de la marca. “Detenernos nunca fue opción. Apostamos a redes sociales, Facebook e Instagram, con la certeza de que teníamos un buen producto”.
Mientras muchas empresas bajaban la cortina, Mezcal Cuesco decidió seguir adelante, confiando en la calidad del destilado y en una visión de largo plazo. Ese arranque silencioso sería, con el tiempo, una de sus mayores fortalezas.
Reconocimiento medido, excelencia confirmada
Hoy, ese esfuerzo tiene métricas claras. Tres galardones en apenas dos años colocan a Cuesco como uno de los proyectos artesanales más consistentes del sector.
Entre ellos destaca la medalla de oro otorgada por la revista especializada CAVA 2025, así como el reconocimiento al mezcal mejor calificado en la Expo Gourmet 2023. A esto se suma el logro más reciente: ser el mezcal artesanal oaxaqueño mejor calificado entre todos los ganadores, en la exigente categoría de agave silvestre del «Mundo Mezcal | Festival del Agave, Tierra y Sazón».
No se trata de premios simbólicos. Son evaluaciones técnicas que miden procesos, perfil organoléptico, origen y consistencia. En un mercado saturado de etiquetas, Cuesco ha logrado diferenciarse con resultados verificables.
Un ecosistema, no solo una marca
Para su CEO, el éxito no tiene una sola causa. “Hay cansancio, fe, trabajo en equipo, dolores de cabeza y plantación”, dice. Pero también algo más profundo: un ecosistema.
“Participa la madre tierra, el padre sol, el agua, el fuego, la tradición y la sabiduría de los maestros mezcaleros. A eso se suma el ímpetu del equipo administrativo, siempre buscando llevar a los paladares décadas de sabor, tradición, olor y magia”.
Esa visión integral es clave para entender por qué Cuesco ha logrado posicionarse en la categoría de agave silvestre, una de las más complejas y delicadas del mezcal.
Sustentabilidad como condición, no como discurso
Trabajar con agave silvestre implica algo más que calidad: exige responsabilidad. En Cuesco, el equilibrio entre excelencia y sustentabilidad no es una estrategia de marketing, sino una regla básica.
“Es parte del ecosistema”, explica el CEO. “Respetar, cuidar y darle su tiempo al agave, esperar ese punto exacto para lograr un gran mezcal”.
En una industria presionada por la sobreexplotación, esta filosofía se vuelve una ventaja competitiva real y una apuesta por la permanencia.
Representar a Oaxaca, competir con el mundo
Los escenarios nacionales e internacionales imponen respeto. Más aún cuando se compite con marcas que llevan décadas en el mercado. Aun así, Cuesco ha sabido abrirse paso.
“Siempre hay nervio”, admite su director. “Ves marcas de Oaxaca y de otras partes de México con mucha historia, y los eventos imponen. Pero siempre llegamos con la fuerza de un buen Cuesco”.
Más que trofeos, la marca se lleva experiencias, redes y algo difícil de cuantificar: reputación. Cuesco no solo vende mezcal; cuenta Oaxaca, de viva voz, desde la experiencia de sus maestros mezcaleros.
Lo que sigue: crecer sin perder el alma
El siguiente paso es claro: expansión. La marca busca abrirse paso en el mercado europeo, sin renunciar a la esencia artesanal que la trajo hasta aquí.
“Seguimos en el objetivo principal: llevar la experiencia del buen mezcal”, resume el CEO. Y lo dice con una frase que sintetiza su filosofía empresarial y cultural:
‘Ser humano que se respeta, toma mezcal’.
Omar Aguilar, CEO de Mezcal Cuesco.
Más que una bebida
Mezcal Cuesco no solo acumula medallas. Acumula prestigio para Oaxaca y demuestra que, incluso en contextos adversos, lo artesanal, lo local y lo bien hecho puede competir —y ganar— en los mercados más exigentes.
En cada sorbo hay historia, resistencia y una certeza: Oaxaca sigue poniendo el nombre en alto. Y lo hace, como siempre, con carácter, raíz y alma.