OAXACA, Oax.— El altar de Día de Muertos, una de las expresiones más profundas y simbólicas de la cultura oaxaqueña, será este 2025 más costoso que nunca. De acuerdo con un análisis económico especializado, el gasto para elaborar una ofrenda básica se ha elevado entre 18% y 26% respecto a 2023, un incremento que supera la inflación general del país y que revela una presión económica segmentada en productos esenciales.
Mientras algunos artículos mantienen precios estables, como los adornos tradicionales (desde $50 pesos), otros han registrado aumentos desmedidos. La mandarina, fruta indispensable para la ofrenda, encabeza la lista con un alza de 83.6%, seguida de la cerveza, que subió hasta 40%, y el tequila, con un incremento del 20%.
Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el costo promedio de una ofrenda básica asciende a $1,809 pesos, frente a los $1,435 pesos de 2023. El rango varía según el tipo de altar:
- Sencillo: entre $800 y $1,200 pesos
- Intermedio: de $1,500 a $2,500 pesos
- Grande o detallado: más de $3,000 pesos
Esto significa que, para muchas familias, el gasto en la ofrenda representa una cuarta parte del salario mínimo mensual, un impacto que especialistas denominan una “carga cultural fija”: un gasto inelástico que las familias asumen como obligación simbólica, aun a costa de reducir otros consumos básicos.
Productos con mayores aumentos
El estudio destaca que las alzas más pronunciadas se concentran en bienes de temporada y productos agropecuarios afectados por el clima.
- Mandarina: de $49 a $90 pesos (+83.6%)
- Tejocote: de $45 a $62.1 pesos (+38%)
- Cacahuate: $100 pesos por kilo (+20.4%)
- Cempasúchil: entre $80 y $150 pesos el manojo
El incremento responde a disrupciones en la cadena de suministro agrícola por sequías, lluvias atípicas y riesgos de incendios. La flor de Cempasúchil, símbolo visual y olfativo del altar, enfrenta además presiones ambientales severas. Productores locales invierten hasta $20,000 pesos por media hectárea, en un contexto de incertidumbre climática.
Tradición artesanal en riesgo
El pan de muerto artesanal, en particular el pan de yema oaxaqueño, refleja la brecha entre la producción tradicional y la industrial. Mientras en supermercados las piezas pequeñas oscilan entre $9.50 y $20 pesos, las versiones artesanales cuestan de $35 a $45 pesos, y las rellenas pueden superar los $150 pesos.
Panaderos locales advierten que si los costos de ingredientes continúan subiendo, “se trabajará por gusto”, lo que amenaza la viabilidad de la panadería tradicional frente a la competencia de productos industriales más baratos.
Estrategias familiares ante la inflación cultural
Frente al aumento sostenido, muchas familias oaxaqueñas han optado por reutilizar adornos, comprar con anticipación y priorizar elementos simbólicos, reduciendo el gasto hasta en 30%.
Expertos recomiendan concentrar el presupuesto en flores, velas, fotografías y los platillos favoritos de los difuntos, evitando la saturación de adornos costosos.
Turistas ganan, locales resisten
Paradójicamente, mientras los hogares locales ajustan su economía, la celebración del Día de Muertos genera una derrama económica estimada en $381 millones de pesos, cifra récord para Oaxaca y superior a los $360 millones de 2024.
Sin embargo, el estudio advierte una “dualidad económica”: el auge turístico beneficia al sector hotelero, gastronómico y artesanal, pero deja poco margen para los hogares que sostienen la tradición.
Vigilancia de precios y desafíos estructurales
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) activó el operativo “Fieles Difuntos y Día de Muertos 2025”, vigente hasta el 2 de noviembre, para vigilar precios y calibración de básculas en panaderías, recauderías y expendios de bebidas.
Aunque esta vigilancia busca evitar abusos, especialistas advierten que la regulación comercial no basta para enfrentar las causas estructurales del alza, entre ellas los costos logísticos, la volatilidad climática y la especulación intermedia.
Recomendaciones
El informe plantea medidas urgentes para proteger tanto a los consumidores como a los productores oaxaqueños:
- Subsidios o precios ancla para insumos clave como harina, azúcar y cempasúchil.
- Inversión agroclimática en riego y semillas resistentes.
- Transparencia en la cadena de valor para detectar sobrecostos injustificados.
- Campañas de consumo responsable, que promuevan la reutilización y priorización de elementos simbólicos.
El Día de Muertos 2025 se perfila como uno de los más caros de los últimos años. Más allá del incremento de precios, el fenómeno refleja la tensión entre la economía doméstica, la vulnerabilidad climática y la defensa de una tradición que, pese a los costos, sigue siendo el corazón cultural de Oaxaca.