Mientras los delitos siguen golpeando a la ciudadanía y la percepción de inseguridad se mantiene en niveles altos, una encuesta de “aprobación” de alcaldes difundida en agosto de 2025 coloca en los primeros lugares a los ediles de Tuxtepec y Juchitán, justo dos de los municipios con mayor incidencia delictiva en Oaxaca.
En tanto la percepción de inseguridad supera el 60 % en las ciudades oaxaqueñas, no obstante la encuesta endilga altos índices de aprobación a alcaldes de municipios en los que la violencia no ha cedido. Aquí lo que dice la gente, lo que los datos reflejan —y lo que quieren hacernos creer.
A nivel nacional, en junio de 2025 el 63.2 % de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad era inseguro .
Este sentimiento también se refleja en Oaxaca de Juárez, donde la percepción de inseguridad supera la media nacional, según reportes del INEGI .
Según el análisis del Secretariado Ejecutivo del SNSP, entre enero y mayo de 2025, Oaxaca registró una tasa de 2 030 delitos de alto impacto por cada 100 000 habitantes aunque menor que en 2024, sigue siendo significativa.
Además, cifras de la Fiscalía General del Estado (FGE) indican que entre enero y mayo de 2025 hubo 350 víctimas de homicidio doloso, con una concentración en las regiones del Istmo (36.8 %), Costa (25.3 %) y Valles Centrales (14.7 %), con armas de fuego como principal mecanismo.
Una encuesta distribuida vía WhatsApp y presentada por Demoscopia Digital otorga aprobaciones superiores al 50 % a los alcaldes de Tuxtepec (Fernando Huerta, 56.9 %), Juchitán (Miguel Sánchez, 55.6 %), y otros municipios.
Entonces, hay dos realidades que conviven en paralelo en Oaxaca:
La percepción de inseguridad, tangible, mayor al 60 % en las ciudades y respaldada por las cifras oficiales (delitos de alto impacto, homicidios, armas de fuego).
La narrativa oficial, construida por encuestas de aprobado entre la gente en los municipios que siguen golpeados por la violencia instrumentos diseñados para ocultar, más que informar.
La verdadera «aprobación» de un gobierno se gana cerrando el hueco entre lo que la gente siente y lo que muestran las cifras.
Nota de Ana Luisa Cantoral.