Artesanas y artesanos del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, denunciaron a la marca asiática por plagiar sus textiles tradicionales. Una blusa tipo corsé, ofertada en la plataforma por menos de 350 pesos, replica los bordados que en las comunidades tardan semanas en elaborarse y cuyo valor real supera los 3 mil pesos.
La Secretaría de las Culturas y Artes de Oaxaca (Seculta) acusó apropiación cultural indebida y exigió a la empresa retirar del mercado cualquier prenda que imite los diseños istmeños. Además, pidió un diálogo con las comunidades para reparar el daño y reconocer el valor simbólico y económico de su patrimonio.
“Estos diseños son el alma viva de nuestra cultura, tejidos con hilos de historia y resistencia. La apropiación sin permiso ni reconocimiento es explotación cultural”, advirtió la dependencia en un comunicado.
No es la primera vez: en agosto, Adidas y HEADQUARTER fueron señaladas también por plagio de elementos culturales de pueblos originarios. Y SHEIN ya había enfrentado acusaciones en 2023 por apropiarse de textiles del pueblo náhuatl de Puebla.
La Ley Federal de Protección del Patrimonio Cultural de los Pueblos y Comunidades Indígenas y Afromexicanos establece mecanismos contra este tipo de abusos, pero los casos siguen acumulándose.
En Oaxaca, la denuncia abre otra herida: ¿cuánto vale realmente la identidad de los pueblos originarios frente al fast fashion global?