Oaxaca de Juárez, Oaxaca – En un país donde los discursos suelen correr más rápido que los resultados, la administración municipal de Oaxaca de Juárez cumple 217 días bajo una consigna que empieza a tomar forma: energía, coordinación y trabajo desde lo local.
El presidente municipal Ray Chagoya insiste: “Estamos en movimiento”. Y si bien el camino está lejos de ser perfecto, los avances empiezan a notarse entre baches tapados, terrazas reguladas y una ciudad que, con todo y sus tensiones, sigue resistiendo al caos.
Territorio y resultados: gobernar desde la trinchera urbana
Mientras en el país se discute si la revocación es una trampa política o una herramienta ciudadana, en Oaxaca se vive con otro enfoque. La administración municipal avanza entre la gestión cotidiana y el esfuerzo por transformar, aunque sea gradualmente, la vida de quienes recorren sus calles todos los días.
Una de las obras más celebradas por los vecinos ha sido la intervención en la entrada al fraccionamiento Los Álamos, en Montoya, una vialidad que llevaba tres décadas en el abandono. Aunque la obra es 100% estatal, el municipio no ha sido un espectador pasivo: ha acompañado, gestionado y visibilizado los beneficios.
En paralelo, el programa “Tacha al Bache” sigue activo. Ya concluyó su segunda etapa en vialidades principales como el Bulevar Vasconcelos y Avenida Universidad, y aunque las lluvias reabren lo que se tapa, la cuadrilla de bacheo permanente no se detiene. La consigna: bache detectado, bache tapado.
La lluvia, el sismo y la prueba del desastre
El sismo reciente, con epicentro en Tlacolula y una magnitud corregida de 5.9, puso a prueba la capacidad de respuesta del municipio. El plan de lluvias se transformó en plan de sismo y permitió verificar, en tiempo récord, hospitales, mercados e inmuebles. El saldo fue blanco, pero el llamado fue claro: hace falta cultura sísmica, y no sólo simulacros, sino ciudadanía dispuesta a participar.
En materia de prevención de inundaciones, se desazolvaron más de 24 kilómetros de red en 83 colonias, limpiando 636 pozos de visita. Colonias históricamente afectadas como Pueblo Nuevo, Candiani o La Noria, esta vez no se ahogaron.
La seguridad: percepción y realidad en combate diario
Hablar de seguridad es caminar en terreno minado. La administración reconoce que la percepción es su mayor reto, y casos como el del influencer “Nacho Travels”, que denunció un asalto pero no llamó al 911, evidencian los vacíos. Aún así, hubo atención y contacto con él.
Se realizan operativos nocturnos y diurnos (como el “Operativo Luciérnaga”), se vigilan motocicletas —cada vez más involucradas en robos y desorden vial— y se impulsa la justicia cívica para evitar que las faltas menores escalen a procesos judiciales innecesarios.
El reclutamiento de policías certificados sigue como prioridad, aunque el déficit no se soluciona de un plumazo. El trabajo es constante, pero el escenario es complejo.
El centro histórico, entre terrazas sin permisos y patrimonio en riesgo
La regulación de terrazas ha sido una batalla con más complejidades que columnas coloniales. Hay unas 350 en el Centro Histórico, y muchas operan sin dictámenes estructurales ni permisos del INAH. Casos como el del inmueble de Alcalá 100, que colapsó tras el sismo por un marco falso, han encendido las alarmas.
La “mesa permanente de terrazas” ha establecido cuatro criterios clave: crujía libre, salidas de emergencia, límites en construcciones fijas y dictámenes estructurales. ¿El mensaje? Sí a las terrazas, pero no a costa del riesgo ni del patrimonio.
Además, se lanzó un programa para facilitar la restauración de fachadas históricas, con condonación de derechos y trámites simplificados. Lo patrimonial también puede ser funcional.
Del arte a la acción social: el rostro amable del gobierno
En San Martín Mexicapan, el “Centro Libre para las Mujeres” abrió sus puertas. Ofrece atención legal, psicológica y capacitación, como parte de la estrategia para combatir la violencia de género.
En el Zócalo, el Centro Cultural El Pañuelito demostró que la cultura también gobierna: más de 5 mil personas participaron en 24 presentaciones, 19 talleres y 18 días de actividades. Artistas locales encontraron un espacio que, en otras administraciones, no les daban.
Y tras la Guelaguetza, la ciudad quedó limpia en tiempo récord. La administración lo presume como uno de sus éxitos más simbólicos: “una ciudad limpia es una ciudad que se respeta”.
Movilidad: el talón de Aquiles con voluntad de cambio
El transporte urbano es un dolor de cabeza compartido. Camiones que ya no suben por no ser “rentables”, mototaxis sin regulación clara, y una ciudadanía atrapada entre la necesidad y el desorden.
Aunque el transporte no es competencia directa del municipio, sí lo es la regulación del entorno. Se alistan operativos para asegurar que los mototaxis tengan estética uniforme, conductores mayores de edad y cero luces neón. No es una solución definitiva, pero sí un paso hacia la institucionalidad.
Del papel al edificio: eficiencia administrativa sin rentas excesivas
Una propuesta que ha llamado la atención es el CESVID, un centro de servicios que unificará las oficinas municipales hoy dispersas en 29 inmuebles rentados. ¿El objetivo? Ahorrar más de 20 millones de pesos al año y ofrecer atención en un solo lugar. No se trasladará el poder político —Palacio Municipal seguirá siendo el corazón del gobierno— pero sí la eficiencia operativa.
La revocación, la primavera y el respaldo
Finalmente, el alcalde ha respaldado la revocación de mandato no como amenaza, sino como herramienta. “Es el pueblo quien manda”, dice. En un gesto de sintonía con el gobernador Salomón Jara, se busca que la ciudadanía tenga voz, y también voto, en los balances de gobierno.
Como símbolo de esa colaboración, llega la exposición militar “La Gran Fuerza de México”, que se instalará en el Parque Primavera del 8 al 31 de agosto. Una muestra de músculo institucional… y también de afinidad política.