Y Noroña tampoco se baja del ring.
En Morena ya suenan los nombres para presidir el Senado… y también los egos.
La senadora Andrea Chávez, conocida más por su autopromoción que por su trabajo legislativo, dejó abierta la posibilidad de buscar la presidencia de la Mesa Directiva del Senado a partir del 1 de septiembre, cuando arranca el segundo año legislativo.
Salió de la plenaria de Morena con discurso medido y calculado:
“Todavía estamos conversando con el grupo parlamentario, voy a publicar pronto [mi decisión]. Mañana o pasado mañana.”
Un anuncio que suena más a estrategia que a incertidumbre.
Eso sí, su posible aspiración llega envuelta en polémica. En su estado, Chihuahua, Chávez fue señalada por realizar promoción personalizada con servicios médicos y ambulancias… todo, claro, con su imagen bien visible. La maniobra le costó un jalón de orejas de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien pidió a los suyos que esperen los tiempos electorales. Morena incluso tuvo que actualizar sus lineamientos internos. ¿Coincidencia?
Y mientras Chávez calcula sus pasos, Gerardo Fernández Noroña —el actual presidente del Senado— tampoco se baja del ring. Dice que no ha decidido si buscará la reelección, pero tampoco la descarta:
“¿Eso quiere decir que no la buscaré? Tampoco. No he tomado ninguna determinación.”
El senador de la retórica encendida asegura que le hará bien volver al debate como legislador de base. Aunque lanza una advertencia con su clásico tono profético:
“Habrá quienes hagan fiesta si me voy, pero luego dirán: ‘Lo hubiéramos dejado ahí’”.
La presidencia de Noroña termina el 31 de agosto, y el 1 de septiembre una nueva mesa se instalará en el Senado. ¿Andrea Chávez tomará el relevo? ¿Noroña repetirá? O, como ya es costumbre en la 4T, ¿habrá línea desde Palacio?
Por ahora, solo hay algo seguro: todos quieren el micrófono.