Donald Trump lo hizo de nuevo. Apenas de vuelta en la Casa Blanca, el magnate republicano decidió cumplir una de sus más polémicas promesas de campaña: la imposición de aranceles del 25% a México y Canadá. En su narrativa de siempre, acusó al gobierno de Claudia Sheinbaum de tener una «alianza intolerable» con los cárteles y de no hacer lo suficiente para frenar el tráfico de fentanilo a Estados Unidos.
¿Pruebas? Ninguna. ¿Efectos? Devastadores.
Los aranceles anunciados por Trump tienen el potencial de sacudir la economía mexicana en un momento crucial. No es cualquier cosa: el 80% de las exportaciones mexicanas van al mercado estadounidense. Sectores clave como la manufactura, la automotriz y la agroindustria se verán severamente afectados si la medida se mantiene en el tiempo. Y aunque Trump no dio una fecha exacta para su aplicación, el mensaje es claro: vienen tiempos difíciles.
Sheinbaum, por su parte, respondió con declaraciones cuidadas, asegurando que tiene listo un «plan A, B y C» para hacer frente a la embestida arancelaria. Pero hasta ahora, más allá de la retórica de «defender la dignidad del pueblo de México», no se ha detallado cómo se concretará esa estrategia. ¿Retaliaciones comerciales? ¿Negociaciones diplomáticas? ¿Acudir a paneles internacionales? Todo sigue en el aire.
Mientras tanto, el gobierno de Canadá, encabezado por Justin Trudeau, fue más directo al advertir que tomará medidas «razonables e inmediatas». Canadá entiende que no puede permitirse quedar rezagado en una guerra comercial con su mayor socio, y ya trabaja en una respuesta estructurada. ¿México hará lo mismo o improvisará sobre la marcha?
La realidad es que Trump ha demostrado que no le tiembla la mano para tomar decisiones abruptas y populistas con tal de fortalecer su imagen ante su electorado. La estrategia de Sheinbaum no puede limitarse a discursos bienintencionados: México necesita medidas concretas y urgentes para proteger sus exportaciones y evitar un golpe a su ya frágil economía.
Hoy, más que nunca, la Casa Blanca y Palacio Nacional juegan una partida de ajedrez en la que México no puede permitirse errores. Trump ya hizo su primer movimiento. ¿Cuál será el de Sheinbaum?